7/6/09

¿El día del qué?


Considerando que el ejercicio del periodismo se está convirtiendo, en cada vez más cantidad de medios, en una suerte de traspaso de las pulsiones propias y ajenas al papel.

Que prácticamente ningún medio realiza investigaciones que no se basen en informes de legisladores u otros actores políticos o thin thanks o fundaciones bancadas por empresarios.

Que cada día son más los malabarismos que un cronista/redactor debe llevar adelante al escribir, debido a la diversidad de intereses que sus patrones tienen en la vida social, política y económica de las comunidades.

Que por lo último expuesto se ha limitado la actividad a poco más que un mero tráfico de comunicados, cables de agencias de noticias, cobertura de conferencias o búsquedas de informaciones en Internet.

Que un periodista ya ni sabe quienes son los que pagan su sueldo.

Que los medios publican lo que venga, siempre que haga ruido, sea vendible y genere rebotes en la gente o en otros medios.

Que todo esto se hace en un sistema de medios que paga desorbitados sueldos a quienes mejor utilizan las palabras de manera que los hechos referidos parezcan novedosos, interesantes o repletos de certezas que regocijen el sentido común del consumidor, y no a quienes mejor investigan, escriben o analizan los temas de la actualidad o del pasado.

Que además, está cundiendo la onda de que los periodistas pronto tendrán que ser fotógrafos, filmadores, editores de audio y diseñadores (porque en muchos casos ya son correctores), y todo esto por la misma plata.

Este blog, con su habitual irresponsabilidad y fanfarronería, informa que el periodismo ha muerto.

Espichó. Cedió ante el avance de los empresarios y sus soldados abogados, contadores y publicistas. Sólo han quedado unos coquetos y sofisticados espacios de excreción de chatarra informativa, cuyo fin no es buscar el sustento de un emprendimiento empresarial mediante el tratamiento, la investigación y la difusión de noticias y opiniones, sino traficar intereses privados reinventando los hechos y deformando las novedades, cuando no ocultándolas.

Y como en toda muerte de un concepto, hay que construir un nuevo significado para la profesión. Un aporte inicial, bien podría ser el siguiente:

Periodismo es aquella actividad de investigación, análisis, interpretación, debate y difusión de hechos, ideas y opiniones, que realizan los periodistas una vez que termina su jornada laboral.

Feliz día, compañer@s. Y feliz día a l@s bloguer@s que intentan resucitar un muerto.

10 comentarios:

Marcelo Falak dijo...

Excelente. Y, pese a todo, feliz día para todos.

Luis Quijote dijo...

Horacio Verbitsky es autor de lo que se considera la mejor definición de su profesión:

“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda.
Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar”
.

Fue citado infinidad de veces a Tribunales, por escribir y decir lo que otros no se atrevían, pero nunca perdió un juicio.

_Ariel_ dijo...

Marcelo, feliz dia y gracias.

Luis: es famosa esa descripcion, para una forma de periodismo.
Pero el mismo Vertbisky le agrega un plus que otros no le dan, que es el del compromiso.

Saludos!

GAL dijo...

Hola, Ariel
FELIZ DIA!!

Gal

_Ariel_ dijo...

Gracias Gal, feliz dia para vos tambien!

Anónimo dijo...

Qué tal Ariel?
Entré a tu blog de casualidad; siguiendo un poco en la web este interesante debate entre lo que es y no es periodismo, esta especie de contienda entre "678" y el Resto del Mundo.
Creo adivinar dónde está tu "corazoncito" y me parece bien; yo te confieso que después de años de visitar cuartos oscuros todavía no lo tengo en ningún lado: me han decepcionado TODOS.
He leído algunos de tus posts en donde no ahorrás "palos" hacia Morales Solá, Magdalena, Víctor Hugo, Nelson Castro, etc, Es decir, periodistas que, con o sin razón, critícan al Gobierno. He leído también comentarios elogiosos hacia Verbitsky y Barone, confesos simpatizantes del modelo K.
Me gustaría saber si existe hoy en día algún tipo de periodismo independiente (que reparta palos por igual), porque si no sobrevuela la impresión de que la cosa queda reducida a un simple axioma: "los que están a favor son buenos y los que no, son malos".
Aunque, personalmente, creo que en estas historias de lucha de poderes no existen los "buenos". Desde que tengo uso de razón, los argentinos siempre asistimos impotentes a una pelea de "malos contra malos".

Un cordial saludo.
Arman.

_Ariel_ dijo...

Arman, que interesante lo que planteas. La verdad es que no soy quien para decir qué es periodismo, pero no puedo menos que hablar en contra de los que sí dicen qué es el buen periodismo y no lo practican. Lo que quiero decirte es que no me preocupa tanto la definición de buen periodismo como la práctica honesta de la profesión. Y la práctica honesta de periodismo de opinión, requiere (creo yo) la confesión del voto, por un lado, y la defensa de la política como forma de resolución de los problemas de un país, por otro.

Creo que el único periodista (hablamos de los famosos, se entiende) que lo hace es Horacio Vertbisky, que además le agrega a su práctica mucha investigación y compromiso con sus ideas.

Magdalena, Nelson Castro, Joaquín Morales Solá hablan para saciar las pulsiones de un público muy especial, de buenos ingresos y proclive a ver la política no como un proceso de luchas de intereses concretos, sino como una película en la que hay buenos y malos, y los actores les agradan en la medida en que ejecuten bien su personaje.

La política es algo más que eso, y ellos tienen la oportunidad, el dinero, y la conciencia como para investigarlo. Pero no es su juego hacer eso. Sin embargo es su juego generar opinión y resignificar la realidad.

¿Y sabés por qué creo que no se salen de un manual de causas morales para explicar una realidad política tan compleja? Por que es aburrido. Y eso atenta contra su negocio. ¿O acaso HV no es medio aburrido?.
Yo podría quedarme en esa crítica hacia ellos y listo, es la opinión de un tipo más que le ha dado por decirla en un blog.

Pero lamentablemente, a pesar de no darse la posibilidad de ahondar en búsquedas de respuestas más complejas al devenir del país… los tipos dan cátedra, y eso me hace calentar. Y actúan corporativamente, y eso directamente me saca.

Mi opinión sobre el periodismo es muy particular, al punto que pienso que para saber y conocer la realidad, hay que empezar por dejar de lado a los medios. Y esto no es una chicana, lo digo en serio. Los medios se han transformado en lugares poderosos (tienen mucha llegada y de alguna manera marcan la “agenda” de los temas a tratar por varios días, incluso a otros medios más pequeños que hacen su programación de entrevistas y análisis en base a los temas que imponen los grandes) desde los cuales el sector privado juega su juego en la política. Y la mejor jugada de ese juego, es autoexcluirse de esa agenda. Es una jugada brillante.

Un ejemplo: el grupo español Prisa parece tener en Argentina apenas una radio (Continental) y llegada a algún otro medio y no más… no gran cosa para nosotros, si lo comparamos con otros. Pero ¿sabes que tiene intereses económicos en 22 países? ¿Sabés que factura cerca de 2000 millones de Euros? Insisto, ni siquiera da para considerarlo un monopolio.
Ahora bien, yo me hago una pregunta: ¿cómo hace una estructura semejante para no sólo sostenerse económicamente, sino tambien pagar enormes sueldos (en Argentina algunos superan los 100 mil pesos mensuales fácilmente) y a la vez dar ganancias a sus accionistas? La mejor ferreteria de tu barrio, no alcanza. (sigo en otro comentario)

_Ariel_ dijo...

Son financiados por las principales cuentas publicitarias, formadas por las principales empresas del país y el mundo. Empresas que se aglutinan en corporaciones y/o asociaciones que tienen la costumbre de torcer medidas económicas o evitar otras (cuando los gobiernos no les agradan, claro).

Y me hago otra pregunta ingenua: ¿por qué, si en Latinoamérica ha sido tan importante y condicionante para las dirigencias políticas la aceptación de determinadas reglas de juego pedidas por empresarios al mundo político, la actividad política de estos empresarios está ausente en la agenda diaria? ¿Por qué, si en la historia ha sido más gravitante que la gripe porcina y la inseguridad en el conurbano? (es más, tal vez en muchos casos han sido causa de algunas preocupaciones por el estilo, o no?)

La respuesta es simple: porque ellos sostienen a los grandes medios, por el auspicio, por la propiedad o por la asociación en determinadas inversiones. (en el caso de Clarín y La Nación, se dan las tres causas juntas)

Y Nelson Castro, Morales Sola, Magdalena y un montón de periodistas estrellas, lo saben perfectamente.

Visto así, la neutralidad en el periodismo también juega, asi que yo te diria que ni te gastes en buscarla, porque cuando la encuentras, estaras escuchando una neutralidad que le conviene a sectores que no figuran en los “palos” esos que pedis. De hecho, eso es lo que hay, algunos dan palos a todos, pero en una agenda limitada, no por ellos pero si aceptada por ellos. Y asi han logrado que muchos sectores vean a la política desencantados, porque estos periodistas se niegan a llevarle a la gente otra explicación distinta que no sea la corruptela y la incapacidad para explicar los males de nuestro país.

Y hay que aclarar algo: no hablo de que mencionen a los empresarios de vez en cuando. Hablo de ponerlos en el centro del debate, como sectores mas poderosos que muchos gobiernos débiles de Latinoamérica.

Por eso se vuelven loquitos cuando un gobernante los prepotea y los ubica en el centro de la tematica, y enseguida viene la prensa a decir que “falta dialogo”, que hay crispación y autoritarismo. Un clasico de todos los tiempos: los gobiernos que hacen algunas pocas medidas en contra de algunos pocos intereses, se cubren de un velo de autoritarismo, porque asi los presenta la prensa que pide dialogo. Para eso esa prensa que tiene dueños: para clasificar a los politicos. Y eso para mi no es periodismo. O al menos es un tipo de periodismo sin mas compromiso que salvar el buen nombre del periodista, y de vez en cuando pegarle palos a todos, para que se vea lo independientes que son. En el mejor de los casos. En el peor, un periodismo que trafica intereses privados en la opinión de la gente.

Si llegas a leer hasta aca este mamotreto, te puedo decir que no busques palos sino buena leche y miradas amplias, miradas que en sus analisis siempre mechen visiones de sociología, de economía, es decir que no te presenten los temas como “cosas” que “estan ahí” porque esta todo mal. Los temas, esten donde esten, responden a una puja de intereses. A veces esa puja se da entre la politica y los sectores economicos.

Esta todo bien, asi son las reglas del juego, pero hay que saber que los sectores economicos son los que tienen las herramientas para imponer de qué se habla. Aunque a veces, algun gobierno prepotente intente al menos marcarles la cancha o decirles “hasta aca te banco en tus intereses, este tema lo dejamos para otro año”. Eso nomas, los vuelve locos. Y prenden los ventiladores.

Un abrazo, y gracias por pasar por aca.

Ariel

Anónimo dijo...

Arman, otra vez:

Gracias por responderme, Ariel!!
No me pareció un “mamotreto” tu desarrollo, al contrario, lo leí con sumo interés. La proximidad de las elecciones siempre reaviva esta clase de debates que enriquecen a la democracia y acomodan las ideas. Voté a Néstor Kirchner en el 2003 (sí, fui parte de ese 22%) y estoy tratando de averiguar por qué llego a este 2009 tan desencantado.

En principio coincido con vos; los grandes grupos económicos siempre se han caracterizado por querer marcar los tiempos políticos de nuestro país. También han volteado gobiernos y precipitado la caída de otros. Hasta ahí vamos bien.
Sin embargo, en cuanto a los medios se refiere, no creo que la naturaleza, el prontuario o el signo político de la fuente condicione la veracidad de la noticia. Un hecho grave de corrupción (del gobierno que fuere) es tan reprobable así sea denunciado por La Nación o por la Madre Teresa de Calcuta. En este sentido, un caso emblemático es el de la inseguridad. El Gobierno lo minimiza argumentando que se trata de un reclamo de la derecha o de los nostálgicos de la mano dura. Puede ser; pero no por eso el problema deja de existir ni deja de merecer una solución. Qué sé yo... Si entran al país por zurda 800.000 verdes o un funcionario vende armas al extranjero, la culpa no la tienen los medios. Es cierto que siempre hay un staff de aguiluchos esperando que el gobierno de turno se desplome, pero no hay que darle pasto a las fieras. Hay que ser prolijos.

Otro abrazo.
Arman.

_Ariel_ dijo...

Arman, es verdad. Pero una cosa es una vision moral de los hechos y otra el anclaje politico de esa forma de clasificar una gestion.

Un buen ejemplo sobre esto es precisamente un medio importante: La Nacion en los años 90.

El diario de vez en cuando criticaba la corrupcion de Menem, cuando los datos eran alevosos. Pero siempre apoyo el modelo, aun sabiendo que, como quedo fatalmente demostrado, era el modelo lo que sostenia esa corrupcion.

Tambien criticar la inseguridad o corrupcion sin tender un puente con las posibles causas en aquella decada que bastardeo a la militancia por los ideales, es un acto politico, no moral.

Sin embargo ahi lo tenes, al diario emblematico de la economica de los 90 que partio al medio los lazos sociales de un pais, ahora fogoneando candidatos que extrañan aquella epoca. Y fogoneando marchas contra la insegurdidad.
Una paradoja que nos lleva a lo mismo: las discusiones morales tienen patas cortas. Prefiero la vision politica de todos los asuntos, incluso de los casos de corrupcion.

Un abrazo

Si podes lee un post que tal vez ayude

http://bolazosdelosmedios.blogspot.com/2008/12/regreso-la-hemeroteca-de-los.html