4/4/09

La ciudad y los perros


Los periodistas famosos se parecen bastante a los perros esos que te ladran desde atrás del portón de las casas de cualquier barrio más o menos acomodado. Digo acomodado, porque al menos en mi ciudad, en los barrios populares los perros están sueltos, y no son guardianes de nada. Lo que no quiere decir que no sean tan hinchapelotas como los otros.



Pero voy a la imagen que transmite el Gran Periodismo: guardianes que cuidan algo, que intentan corregir y alertar sobre una situación que les han enseñado a ver como “anómala”.



Y obviamente esa “anomalía” es relativa, pero el perro la da por norma. El perro se acostumbra a una serie de situaciones normales, y por lo tanto no “alertables”, que le impone el dueño. Ante el menor dato que altere su visión lineal de lo que pasa en la vereda, ladra y muestra los dientes.



Y no se si les habrá pasado, pero hay perros que ladran según la pinta del que pasa caminando. TNembaum dio la semana pasada un ejemplo de esto, que fue puesto en evidencia por Vertbitsky (quien, curiosamente, hace años los otros perros lo llaman “el perro”).



Uno de los que pasan por la vereda recibiendo más ladridos es Moyano. Otro es D’elía (éste encima les contesta de afuera, así que los perros se vuelven locos, les provoca ataques de rabia y sus ladridos pueden durar tooooda la noche). Al pobre lo tienen de punto, ya casi ni lo dejan asomarse por la calle.



Los perros respetan a sus amos y a los amigos de sus amos. Y con ellos quieren quedar bien a toda hora, por supuesto. El amo puede aparecerse en la casa con un revólver, que no le van a ladrar. Todos los perros terminan encariñándose con los hijos del amo, y no les importa que los hijos sean apropiados, es decir, de otros padres. No ladran por esas situaciones “anómalas”. ¿Y qué esperaban? Son perros.



Ellos no entienden nada de esas cosas, además siempre están alertas y ocupados con lo que pasa afuera, que a veces es tan complicado como lo de adentro. Pero para adentro no ladran, por más que alguno de los chicos de la casa se aparezca con juguete ajeno o amiguitos de andar sospechoso.



Así estamos, con el barrio lleno de perros. Pero de raza, ojo. Y caríííísimos. Y todo es un concierto insoportable de ladridos que no deja a la gente que anda por la calle conversar con otra gente. Porque los perros deciden, desde su visión de perros bien adiestrados, quien pasa caminando en silencio y quien entre ladridos. Como dicen, no hay perro que no se parezca al dueño.


9 comentarios:

LeoAbsurdo dijo...

Morales SOlá Dogo? No los manches así, pobres y hermosos perritos

_Ariel_ dijo...

Leo: Tenes razon!

Maricé dijo...

Está muy buena la comparación, muy acertada.
Obviamente y como debe ser, los animales son mucho mejores que las personas y en las comparaciones siempre salen ganando. En este caso los perros actúan por instintos, buenos instintos de cuidar a su amo. No podemos decir lo mismo de los especimenes con quienes los comparás,, a esos los inspira el vil metal que cuanto más es, mayor es la mala leche.
Muy buen post

_Ariel_ dijo...

Marice, obviamente, pobres perritos. Hablamos de la funcion social que cumplen o las que les hacen cumplir. Y lo que le indigna a uno que ha estudiado periodismo, es la negacion a usar la libertad. Porque una cosa es respetar la linea editorial y otra es callarse cosas de adentro, y para afuera dar catedra.

la compañera ambalivabal dijo...

nahh esto nomás se encuentra en este blog jajjaja
fantástico!!!

la compañera ambalivabal dijo...

EL DE NELSON CASTRO JAJAJJAJAJAJJAJA

_Ariel_ dijo...

ambalivabal: las cosas que tiene que hacer uno para reirse un rato de estos cabrones jajajaa

la compañera ambalivabal dijo...

guardé este post en favoritos para reirme todo el dia; sigo tentada jajjaa!
Pocas veces un post me ha hecho reir tanto (y tantos días) como este!
Ahí te robé la foto de Nélson para mi blog.
besos!

_Ariel_ dijo...

amalivabal: al menos el periiodismo serio sivre para haxernos reir un rato. Roba todo lo que quieras. Tenes 100 años de perdon.

saludos!