19/4/09

Hablame en chiquito

El desangelamiento público de Fernando Peña vino a ayudarnos a ver, así de golpe, cortito y al pie y en menos de media hora, la forma de mirar la vida política argentina que aplica el periodismo.

No me hablés de cosas grandes, le pide Peña a D’elía. Y esa chicana resume la conducta profesional de la gran mayoría de los periodistas. ¿De qué habla Peña cuando pide que le hablen en chiquito, de lo cotidiano? Pide que le hablen a “la gente” como le habla la patria periodística. Negándose a los análisis y la contextualización de los hechos. Eso pide. Que no seamos verseros, que no perdamos tiempo ni dilatemos el debate ubicándonos en espacio y tiempo. Que hablemos de los hechos como cosas.

Esta visión aristotélica de la realidad, cuyos principales exponentes en el mundo son los norteamericanos, reniega (al menos públicamente) de los análisis dialécticos de los acontecimientos. Y en esta visión está sumido el periodismo local.

Si D’elía le pega una trompada a alguien, inmediatamente hay que transformar ese hecho en una prenda de exhibición a la cual el único análisis posible que se le puede aplicar es de corte moral. El Gran Periodismo Argentino se niega a meterse en la historia de la noticia. Lo importante es que el hecho sucedió, y ese es el producto.

La comprensión, la explicación, el análisis, la contextualización, la crítica del detalle unida a lo global, no entran en la tele. Pero tampoco en la prensa escrita ni en la radial.

“Hablame en chiquito” pide Peña cada vez que D’elía, con fundamento y ofreciendo para el debate toda su opinión sin esconder nada, prefiere contextualizar sus respuestas en un proceso.

El problema no es que Peña se niegue al análisis de los procesos. El problema es que Peña no es diferente de tipos que, en otra época, gustaban de esos desafíos, un poco más aburridos que eficientes en el rating. Hablo de Lanata, de Tenembaum, por nombrar dos de los ejemplos más famosos.

“Suéltame, pasado”, parecen decir los nuevos aristotélicos que en el devenir de sus carreras, vieron que las miradas globales son incompatibles con el sistema de medios que paga sueldos altos. Esas miradas aburren al cliente. Y para colmos, entrañan peligros de comprensión y/o justificación de ciertas alianzas y medidas oficiales. Y eso es imperdonable, tanto para un Periodista Independiente como para un productor de contenidos o dueño de medios.

Por eso la negación a esos análisis. Porque los medios ganan en el barullo y en la mirada corta de los acontecimientos. La abundancia del detalle es lo que importa. El ruido que deja en el ambiente ayuda a sostener la tensión, materia prima de la industria periodística.

A D’elía le permitieron mostrar, en pocos minutos, una parte de una formación que también tienen otros, pero la esconden. D’elía no la escondió: contextualizó, abarcó grande y no se dejó atropellar por los fundamentalistas del sentido común, reaccionario por naturaleza. Y de paso demostró que es posible, con buena leche y sin chicanas, manejarle los tiempos a las estrellas y apagarles la luz que les sobra.

12 comentarios:

Pía dijo...

Para ahondar un poco en este asunto de "la gente", leánse el artículo de Mario Wainfeld, en Página 12 de hoy. Habla del asesinato de Capristo y de cómo manejaron los medios la agresión al fiscal. No tiene desperdicio. Me parece que lo imprimo y mañana lo laburo en clase.
Saludos

_Ariel_ dijo...

Pia: muy buena. Estaria barbaro si haces eso, para llegar con otra mirada.

saludos

el grito primal dijo...

Muy acertado tu análisis.

_Ariel_ dijo...

grito: gracias, yo sabia que algun dia la iba a pegar.

el grito primal dijo...

Ariel. :), siempre te leo. Los medios juegan también con la velocidad de lo que transmiten, con las emociones (el drama, la tragedia, el escándalo y la polémica) y vos ponés en palabras eso que uno ve tan rápido, por ej: "hablame en chiquito".
saludos.

_Ariel_ dijo...

grito: y toda esa vorágine genera cultura, formas de ver y hasta de votar. Por eso me parece que hay que rescatar lo del viernes en el programa de Lanata. Porque uno de los protagonistas rompió los códigos de ese lenguaje. Y ganó.

saludos. y gracias por leer y opinar

Mordisquito dijo...

Leí la nota de Pagina12 en donde Verbistky insinua la posibilidad de un nexo entre Narvaez y El traficante Segovia y me quedó picando una duda. Creo haber escuchado por radio (no se cual ni cuando, pero fue en el transcurso de la semana pasada) que este señor Segovia va (o despues de la nota de Verbistky iba) como candidato del Pro por el partido de General Rodriguez.
Si alguien lo escuchó ¿lo podrìa confirmar?

_Ariel_ dijo...

Mordisquito: No escuche esa version. Pero Segovia esta preso desde fines de 2008. Al que largaron fue a su hermano.

saludos

geraldinho dijo...

No me gusta mucho dejar comentarios del tipo "Muy buen artículo", pero en este caso es todo lo que haré: Muy buen artículo.

_Ariel_ dijo...

muchas gracias Geral!!

Luis Quijote dijo...

"Los inteligentes discuten las ideas, los mediocres los hechos, los imbéciles las personas".

Peña no está en las dos primeras categorías.

"Suéltame, pasado" también lo dicen Les Luthiers, aunque no sean aristotélicos.

Textos relacionados: Editorial de Lanata en DDT.

Abrazo.

_Ariel_ dijo...

Luis, muy buena la frase. Estuve leyendo la carta a Lanata. Es muy complejo el tema, aunque tambien es cierto que hay manijeo.

Saludos y gracias