
Como decíamos, la excusa para oponerse a la propuesta de ley de servicios de comunicación audiovisual apoyada por una amplia mayoría de sectores sociales y políticos, viene con discursos parecidos a los esgrimidos el año pasado, durante el conflicto por la 125.
Como aquella vez desde "el campo", ahora los principales operadores del negocio del cable y sus gerentes políticos escudan sus intereses en una supuesta defensa del pequeño emprendimiento. Igual táctica siguieron los grupos sojeros, los grandes medios y sus caros periodistas, logrando que los principales agrexportadores no vean aumentadas las retenciones a sus ventas al exterior.
La estrategia se repite, y argumentan para oponerse a una propuesta de ley antimonopólica, que la entrada de las telefónicas en el negocio del cable destruiría a los pequeños empresarios de cables del interior. Escudarse en el chico, para privilegiar una situación comercial que beneficia al grande.
Luego de unas cuantas semanas de debate, la oposición parece que haber encontrado el argumento sobre el que apoyarse sin quedar demasiado expuesta en lo que es su deseo íntimo: la defensa con uñas y dientes de la agenda que han logrado en todo el grupo Clarín y varios medios del interior. Es decir, la defensa de las oficinas donde hacen política.
De paso, evitan enemistarse de lleno contra un sector respetado en varias provincias argentinas, como es el de las cooperativas, a las cuales los cableros privados (que han sido en muchas ocasiones el mascarón de proa de los grandes grupos), combaten desde hace décadas.
Encabronados con la resolución 275 del Comfer que habilita la venta de pliegos a las telefónicas, aprovechan para mezclar todo y denunciar que la propuesta de ley de medios favorece a las principales compañías de teléfonos. El argumento es tan cierto y tan mentiroso como decir que favorece al grupo Clarín, a los sindicatos o a las iglesias. Una perogrullada.
Bastan dos dedos de frente y algo de buena leche para reconocer, con todas las faltas que pueda tener el proyecto, que la ley favorece la incursión en las telecomunicaciones de muchos actores que hasta ahora estaban excluidos e impide la formación de monopolios y discursos únicos tanto a nivel nacional como local.
Actualización:
Lo que afecta a la libertad de prensa es la mentira


La agencia Télam publica una importante aclaración de Arreceygor:

El titular del Sindicato Argentino de Televisión (SAT), Horacio Arreceygor, acusó al diario Clarín de editar un discurso que dio en Mar del Plata sobre la Ley de Comunicación Audiovisual cambiando el sentido de sus palabras.
“Clarín tomó el discurso que hice en Mar del Plata, lo que a ellos les convenía. Dije lo mismo que en el Teatro Argentino de La Plata y allí no hicieron ninguna mención”, sostuvo en declaraciones a Télam.
“Somos fundadores de este proyecto, estamos con la ley y con el gobierno, no criticamos, como dice Clarín, sino que simplemente expuse nuestra posición, pero a modo de aporte y de búsqueda de una salida para que la Ley en definitiva constituya la solución que todos estamos reclamando”, agregó.
Uy... cómo se van a poner Tenembaum y Magdalena cuando se enteren que hay medios tergiversando la realidad!