9/1/09

Cupecitas modernas


El paso del rally internacional conocido como “Dakar”, generó un movimiento inesperado para esta época del año en una zona que no es de las más elegidas como destino turístico estival. La tremenda expectativa en torno al rally, habrá llamado la atención a más de uno. Empezando por los mismos pilotos que, como confesaron, no estaban acostumbrados a estas demostraciones.
El interés terminó involucrando a gente que jamás se sintió atraída por el deporte sobre ruedas, y podría explicarse en la espectacularidad de la competencia y la presencia de corredores internacionales sobre vehículos de gran poder, pocas veces vistos en el país.

Sin embargo, las personas memoriosas podrán encontrar argumentos más ocultos para explicar este furor. Son explicaciones que tienen que ver con la historia. No la de los visitantes, sino nuestra historia.

Son muchas las familias que poseen entre sus recuerdos familiares, al menos una foto de algún abuelo, amigo o pariente al costado de algún camino, mirando el paso de las viejas cupés o esperando el arribo de algún auto del Turismo Carretera, cuando aún era eso: una competencia que se corría en los caminos del interior del país, lejos de los grandes centros urbanos. Una competencia que, desde 1937, año en que la Dirección Nacional de Vialidad la autorizó, brindó espectáculos en lugares donde pocas veces pasaba algo. Como el Dakar, pero hace muchos años.

La polvareda que levantaron los sofisticados camiones europeos, no ensució menos que la levantada por las cupés de Juan y Oscar Gálvez, Fangio, Bordeau, Emiliozzi…

Es cierto que el fútbol es el deporte más popular del país, y River y Boca movilizan multitudes. Pero si nos detenemos a pensar un momento, vamos a descubrir que el ámbito de sus glorias casi siempre fue (es) lejano al interior del país. Aquellos autos pasaban por nuestros pueblos cuando aquí había muy poca cosa para ver. Sus pilotos eran los ídolos de entonces, pero cerca de nuestras calles.

Seguramente la expectativa y el bullicio provocados por el Dakar sean, en gran parte, responsabilidad de estos nuevos tiempos de difusión extrema y tecnología al servicio de la potencia. Pero tal vez para muchas de las miles de almas que se llenaron de tierra un domingo de enero, fue la historia familiar la que volvió a rodar por los caminos. Y el Dakar, en todo caso, sólo sirvió de excusa para intentar recuperarla, aunque sea por un día.


6 comentarios:

Verboamérica dijo...

EXCELENTE
Comparto. En la asistencia de público se conjuga la historia y la falta de espectáculos deportivos.
Como tantos fenómenos, es la historia propia la que reaparece con el motivo del Dakar. Los mecánicos que ayudan a los ingenieros extranjeros son heredos de los terciarios técnicos, de las industrias desarmadas.
Saludos,

_Ariel_ dijo...

Verboamerica, me alegro que opines lo mismo. Habia "algo" en este furor del Dakar (al menos aca fue eso) que no me cerraba solamente con la espectacularidad. Y hablando con un amigo de esos que todo lo piensan, salto el pasado y los recuerdos de familiares y amigos, cuando donde nunca pasaba nada, de repente se armaba una gran expectativa por el paso de unos tipos en auto.

Saludos
Ariel

Anónimo dijo...

Todo bien, pero meter a Bordeu entre esos monstruos es por lo menos, arriesgado.

Joe

_Ariel_ dijo...

Jjajaa, puede ser Joe, no soy del palo, tire los nombres que me venian a la cabeza mientras hacia la nota. Ni me fije en eso. Y seguramente me deben faltar varios grandes de otras epocas.

Saludos

Diego dijo...

Tenés razón...hace una semana que mi viejo esta meta hablar de cuando el TC pasaba cerce de nuestro pueblo en la Vuelta de Santa Fe y toda la familia se iba a ver pasar a los Galvez, Euesebeio Marcilla y ainda mas... En las fotos se ve a la gente haciendo lo mismo que en el dakar. saludando, empujando a los que se quedaron etc...
Saludos

_Ariel_ dijo...

Diego, en parte el post surge por eso, por las fotos que recuerdo haber visto de parientes que jamas he sentido hablar de automovilismo.
Hubo mucho de eso que mencionas, reflotar recuerdos casi muertos.
Y despues... el circo habitual. Eso pasa en todo.

Saludos