11/3/09

Nada como leer

La pena de muerte

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.

Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

Telam recuerda hoy este texto de María Elena Walsh, publicado en setiembre de 1991 en Clarín.

4 comentarios:

Gal- dijo...

Cuando el hombre se enceguese, la reflexión da medidas.

Se dice Ojo por ojo y el mundo se quedara ciego!! Pero ciego no solo en forma retaliativa, sino ciego para ver las causas y los desaciertos.

En los momentos donde la gente pierde al capacidad de reflexión hay que hacer una pausa
y un alto para reconducir al dialogo y a la elaboración.

Matar es una forma primitiva
con que el ser humano en la epoca de las cavernas resolvia sus conflictos.


subo el texto tambien
saludos

_Ariel_ dijo...

Es verdad Gal, fijate desde donde vienen siempre estas ideas.
Me pregunto que pensarian Susana Gimenez y Cia si fueran ellos los que oficiaran de verdugos.

Saludos
Ariel

natanael amenábar dijo...

Hermosa poesía bueguesa y decadente, no, chiste, hermosa, hermosa.

_Ariel_ dijo...

Natanael, pobre M. E. Walsh che, jaja