23/8/10

La misma noticia, distintos intereses

¿Por qué cayó la Bolsa?

Según La Política On Line, por el conflicto de Moyano con Techint.




Según El Cronista, por la situación internacional,
donde al parecer hay una onda de "fin de ciclo alcista"



Según Ámbito Financiero,
por temores en torno a un dato del PBI de Estados Unidos



Según Clarín,
por la ofensiva del gobierno a Fibertel y Papel Prensa


Elija usted la causa que más le guste, y no pretenda rigor periodístico. Como usted verá, el rigor profesional atenta contra la libertad de prensa que necesitan los medios para traficar intereses.

Viven...!

Un grupo de 11 personas de las que se decía "estos son unos muertos", prometió dar más señales de vida para la próxima fecha. "Por ahora, arréglense con esto", dijeron:


Se alcanzó a ver parte del rostro del que parece ser su líder, quien se animó a dar la cara para llevar tranquilidad a buena parte de un país expectante.



Eso sí, pidieron una sonda con oxígeno. Ampliaremos.

22/8/10

Bien de chapa, flojo de papeles

Más información sobre el accionar del Grupo Clarín en el interior del país.

Leemos en Diario Textual, de Santa Rosa:

El Grupo Clarín está tratando de dilatar el pago de 125 mil pesos de multa por haber instalado un cableado ilegal de fibra óptica: presentó un recurso para apelar ante el Tribunal de Impugnación Penal (TIP), informaron fuentes judiciales a DiarioTextual.

El recurso lo está analizando el juez Miguel Vaggé, del Juzgado Provincial de Faltas. Definiría en una semana.

Ya hay antecedentes en contrario a las pretensiones de la multinacional: el TIP ha establecido que no es un órgano que pueda revisar las sentencias del Juzgado Provincial de Faltas. Por eso, se especula con que Vaggé, con esos antecedentes en mano, rechazará el pedido. Sin embargo, aún la empresa puede ir en queja al TIP.

La multa fue impuesta en abril por el Juzgado de Faltas de Santa Rosa. La jueza Alicia Corral había establecido como responsable a la firma cablera del Grupo Clarín por el trabajo realizado por empresas subsidiarias que levantaron, sin autorización de la municipalidad, la nueva red en columnas que son propiedad de la Cooperativa Popular de Electricidad.

20/8/10

Banda Ancha Delictiva



Los diputados de la oposición que salen en defensa del Grupo Clarín deberían tener en cuenta que también un municipio radical, el de Santa Rosa, La Pampa, le prohibió al Grupo salirse con la suya. En este caso, hacer uso de la red de cable que tendió, sin mostrar una licencia válida, en buena parte de la capital pampeana.

El tremendo quilombo en el que solito se metió el Grupo Clarín puede resumirse así: durante años hizo lo que quiso con la anuencia de la política; ahora que alguien hace valer los papeles antes que la rosca, quedó colgado de la brocha. Es que el grupo se manejó siempre con la prepotencia de otros tantos poderosos, política de hechos consumados que le dicen.

La cuestión es que a la red que ilegalmente puso Clarín en Santa Rosa para brindar, entre otros servicios el de Fibertel, un municipio “radical no k” se la prohibió usar, basándose en la lucha legal que la cooperativa local lleva adelante, que utiliza argumentos administrativos y jurídicos muy parecidos a los que ahora recurre el estado nacional. Precisamente se supo de boca de funcionarios nacionales que el “esqueleto judicial” del caso Santa Rosa, se parece en mucho al temita Fibertel. (O al revés, si respetamos los tiempos). La diferencia es que la capital pampeana “no existe” económicamente para el Grupo, realidad que no le impidió presentar amparos por multas y prohibiciones del municipio local.

Que recuerde, ningún político (oficialista u opositor) salió a defender al grupo. Por dos motivos principales: por un lado, la gente está harta del Cable (de Clarín), al que considera un ladrón de guante blanco; por otro, la CPE, una histórica cooperativa que brinda el servicio eléctrico, el de telefonía y el de banda ancha, está interesada en prestar el servicio de TV por cable, ley de medios mediante. Y todos (peronistas, radicales, zurdos y conservas) esperan con expectativa esta posibilidad, un poco por la necesidad de ruptura de un monopolio foráneo, y otro por su historia y la importante gravitación que tiene el cooperativismo en general en la provincia.

En fin, estaría bueno que el porteñaje dejara de mirarse el ombligo y busque en casos del interior del país, argumentos legales y políticos muy firmes para luchar contra esta banda de delincuentes que es, desde hace décadas, el grupo Clarín.

15/8/10

Camorreros indignados


Dice Fontevecchia en su nota "Apoyo a Magnetto"

"Sería miope alegrarse por conveniencia de las desventuras de un competidor, disimulando el daño que le hacen al país actitudes como las de Moreno. Es indignante ver –y por tramos sólo oír– en el video de la última reunión de directorio de Papel Prensa, que un secretario de Estado les diga: “Vení vos, y vos, tarambana” a accionistas de los diarios Clarín y La Nación, o que concurra con matones, quienes además de amedrentar tenían como fin expreso tapar la cámara que dejaba registro audiovisual de la sesión."

Otra vez el mundo del periodismo arrogándose la autoridad de usar palabras contra la dirigencia política y llorando a la vez cuando la dirigencia se las devuelve.

¿Cómo es esto? La correcta Beatriz Sarlo en uno de los diarios más vendidos puede tratar de "tarambana" a un dirigente (si, es Macri, pero no importa) sin que nadie se rasgue las vestiduras, pero cuando otro funcionario trata así a accionistas del poder mediático, estamos ante algo "indignante". Háganse cargo de sus lenguas al menos, ya que no se hacen cargo de sus culpas.

Luca Prodan en "Años" decía "¿sos callejero vos?, bancatela!". Si el periodismo prepotea y a veces forrea a la dirigencia, que aguante la lengua de los demás. Y si no se la banca, que baje un cambio con las mojadas de oreja. Ganaríamos todos.

13/8/10

El caño de escape


Parece que Chiche Gelblung dijo que el peronismo fue una dictadura. No es el único que lo piensa en la gran prensa, lo sabemos. Pero Chiche tiene, en realidad, una misión que cumplir en ese parnaso: es el caño de escape del periodismo.
Sería injusto decir que es peor que otros periodistas. En todo caso, lo suyo arrastra la evidencia de concentrar los gases tóxicos de un motor que necesita expulsarlos. El concentra y escupe, como nadie, la toxicidad que genera la prensa. Clarín lo sabe.

1/8/10

Otra carta de Bergoglio


Clarín publica acá el discurso de Biolcatti, en el que dijo algunas barbaridades, distintas pero parecidas a las del cardenal.

31/7/10

El intolerante de la bicicleta


Haciendo gala de un lenguaje plural, democrático y contemporizador, como corresponde a su lugar de representación institucional y como suele reclamarse desde su fuerza política, el diputado nacional Fernando Iglesias, nos informa por Twitter sobre sus recreos sabatinos:


27/7/10

La radio en el cementerio


Tal vez le suceda a muchos. Cuando uno va a la ferretería a comprar algo, se queda mirando los artículos que se exhiben para seducir a los hombres que compramos herramientas consideradas necesarias en la eternidad de un segundo, y luego utilizadas cada muerte de obispo. Pero es así, uno mira esas porquerías chinas con ojos de pibe en juguetería.

Tal vez por esa distracción que provoca tal curiosidad, le pregunté a la señora mayor que atendía, sin prestarle demasiada atención a su respuesta, por la única marca de pilas que parecía tener disponible. Sólo advertí unos segundos después que me dijo algo así como: “Son buenas. Duran un mes, según me dice siempre Zorzi, que las usa en la radio que lleva al cementerio. Usándolas casi todo el día, las pilas duran un mes, más o menos. Llévelas tranquilo”.

Cuando caí, dejé de mirar los pelacables estrambóticos y le pregunté, menos con palabras que con los ojos: “¿Cómo es eso del cementerio?”. Noté que la señora, con quien nos conocemos mostrador de por medio, no lamentó la confidencia pero sí se incomodó.

“El señor Zorzi ¿lo conoce?, es del barrio, va todos los días al cementerio con una radio. Va temprano, a las 7, 8… prende la radio y la deja todo el día sobre la tumba de su hijo. A la noche vuelve a buscarla.”


Me quedé en silencio, imaginando al padre y su dolorosa rutina.

“El hijo de Zorzi se suicidó hace unos años, era adolescente”,
continuó la señora. “Al chico le gustaba mucho la música, me dijo una vez el hombre. Por eso le lleva la radio todos los días y se la prende en una FM, para que tenga música todo el día. Se ve que el pobre no ha podido superar el dolor o la culpa”.

Dije algunas palabras de ocasión, estaba tocado por el dolor de un extraño. La señora de la ferretería también, pero es casi anciana y está más curtida para seguir: “Es más común de lo que usted piensa. Yo tengo a mis padres en el cementerio de Winifreda. Cada tanto voy a limpiar un poco, poner algunas flores. Y siempre veo sobre una tumba cercana (mencionó un apellido rusoalemán) unas galletitas y una botella de gaseosa. Todas las tardes las cambian. A la nena de esa familia le gustaban mucho”.

No compré las pilas. Habré llevado alguna otra porquería, de esas que se usan cuando un obispo se muda a la Quinta del Ñato, un lugar donde algunos juegan partidas imposibles.