
Parece que
hay bronca entre Victor Hugo Morales y Orlando Barone . No nos vamos a meter en eso, pero sí en una frase de Víctor Hugo que muestra lo que creo es una injusticia de las tantas que nos han enseñado a aceptar como verdades establecidas.
Dice VHM:
“No es lo mismo una pelea entre periodistas pagados por empresas privadas que uno que habla desde la ventanilla del Gobierno para atacar a otros periodistas. Es una vergüenza, eso es lo más bajo que se puede caer”.Como si para cobrarle a los privados no fueran necesarias las ventanillas, VHM se regodea en el paradigma de esta independencia trucha que enarbola buena parte de la prensa argentina que se jacta de no trabajar en medios oficiales.
Los profesionales como él se creen a salvo de los idiotismos estatales, porque los idiotismos privados les resultan más aceptables. Creen y le han hecho creer al consumidor medio, que respetar la línea editorial de gobiernos elegidos por mayorías, es menos honesto que respetar la línea de grupos económicos que, a diferencia de los gobiernos, suelen tener ciertas ventajas.
Una de las mejores ventajas de los medios que contratan a periodistas como VHM, es que pueden hacer uso de una legitimidad que no les pertenece, ya que si en este país nos detenemos a mirar la historia, vamos a descubrir que no fue precisamente de los grandes medios de donde salieron las respuestas a las injusticias. Más bien todo lo contrario.
Los Morales, los Tenembaum, las Magdalenas, la van de independientes por no recibir dinero desde el Estado, pero el costo que pagan gustosos por ese áurea es la reducción drástica de la temática a analizar diariamente. Una reducción que nos hace mal a todos: a los que opinan de una forma o de otra.
No es lo mismo un periodista que sea bancado por un puñado de pequeños y medianos auspiciantes, que uno con sueldos altísimos, gracias a ingresos que dependen de las principales empresas del país. Porque el medio en el que trabajan, sostiene unidades de negocios que necesitan de ese flujo importante de dinero. Es vital para su existencia entre los primeros planos del mundo mediático.
Respetar, sostener y profundizar la línea editorial de un medio como Continental es más miserable que defender a un gobierno desde un canal público. Porque los intereses de Continental no son sometidos a elecciones regulares.
Porque Continental (como Mitre, como tantos) depende más de un puñado de grandes empresas que políticamente juegan tanto o más que los gobiernos nacionales, por no mencionar que les pasan el trapo a los provinciales o municipales.
¿Quién es el alcahuete acá? Un periodista que está de acuerdo con las medidas de un gobierno (y lo viene diciendo desde antes que estuviera en Canal 7) y "confiesa" a quien vota o uno que no dice ni una sola palabra en contra de los intereses económicos que sustentan a los principales medios, ya sea por el auspicio o por la propiedad?
¿Qué es más dañino para la sociedad? ¿Uno que se calla críticas a un gobierno o uno que calla críticas a sectores que, se sabe perfectamente, condicionan la actividad política y lo vienen haciendo desde hace décadas?
Volvemos a lo de siempre: nos han metido en la cabeza que el periodismo independiente es aquel que pone a los políticos como blanco de sus críticas, y analizándolos como en un laboratorio, excluyendo de la agenda la presencia siempre condicionante de grupos económicos.
Contrariamente a lo que sostiene VHM, pienso que lo más bajo que se puede caer no es opinar desde el periodismo a favor de un gobierno, sino hacerse el boludo ante la constante presión de sectores privados cuando un gobierno toca una mínima parte de sus intereses. Casi tan miserable como hacerse el independiente por depender más de esos intereses que de los del Estado.